El Cerro del Otero se erige imponente como una de las señas de identidad de la ciudad de Palencia y no solo lo hace ahora gracias a la figura del Cristo, obra del escultor Victorio Macho, sino desde hace siglos, cuando todavía nada hacía presagiar que en esta parte se instalaría la obra culmen de Macho y uno de los símbolos indiscutibles de la capital palentina.
Su altura de 845 metros se corona con el Cristo del Otero, que supera los 20 y hace de este lugar el verdadero faro de Palencia como lugar más alto en mitad de la llanura de Castilla.
Antes de que eligiera el genial escultor este lugar como escenario para su obra, el Cerro ya guardaba una importante historia. Aquí estaba ubicada la ermita de Santa María del Otero, hoy reconvertida en el Centro de Interpretación de Victorio Macho. Aquí, además, se conserva la figura del Jesús Nazareno que sirve como guardián de la tumba de Macho.
Muy cerca del Cerro del Otero se encuentra su hermano gemelo, el cerro de San Juanillo. Algo más alejado, pero no por eso menos importante, aunque sí, no tan transitado.
Romería Santo Toribio
Hoy en día, el cerro del Otero no solo es testigo de los palentinos, turistas y visitantes que suben hasta su cumbre para admirar de cerca la enorme escultura sino también se celebra la Romería de Santo Toribio o la Procesión del Santo Rosario del Dolor cada Domingo de Ramos como una de las citas ineludibles de una Semana Santa que es Bien de Interés Internacional.
La Romería de Santo Toribio en Palencia tiene su origen en una leyenda vinculada al cerro del Otero y a Santo Toribio de Astorga. Se celebra el domingo más próximo al 16 de abril y combina tradición religiosa y elementos festivos. Nació como una rogativa para pedir protección, lluvia y alejar calamidades, manteniendo el «voto de villa» como compromiso histórico.
A lo largo de los siglos la fiesta ha experimentado cambios sociales y organizativos: en el siglo XVIII se regulan los gastos entre Concejo y Cabildo, incluyendo el reparto de pan y queso. En el siglo XIX la crisis y el hambre transformaron el reparto en la famosa ‘pedrea’ desde el balcón de la ermita, recuperando la metáfora de la leyenda.
A finales del XIX y XX, con la mejora económica y la llegada del ferrocarril, la romería se convirtió en un evento multitudinario, con espectáculo y diversión. Actualmente, la romería congrega a miles de personas en torno al Cristo del Otero, siendo una fiesta reconocida como única España que mezcla devoción, tradición y celebración popular.
Procesión Domingo de Ramos
Otro de los eventos más importantes que tienen lugar aquí a lo largo del año es la Procesión del Santo Rosario del Dolor cada Domingo de Ramos. Su origen se remonta a 1588, año en que tuvo lugar una procesión de disciplina y penitencia para implorar por el éxito de la Armada Invencible.
A petición de las autoridades, los cofrades de la Vera Cruz descendieron a la ciudad la imagen de Nuestra Señora del Otero, llegando hasta las Puertas de Monzón, donde hoy se encuentra la plaza de León. Este fue el primer traslado de la imagen desde el Otero, motivo por el cual fue recibida por las autoridades y llevada posteriormente a la Santa Iglesia Catedral.
La acogida de esta procesión fue tan favorable que se consolidó la costumbre de subir en procesión hasta la Ermita del Otero, rezando el Santo Vía Crucis. Incluso los novicios del Convento de San Pablo se sumaban a este acto devocional.
Hoy en día es seguida cada Semana Santa por miles de palentinos que acompañan a este paso hasta el Cristo como uno de los momentos más especiales para vecinos y turistas.

